El otro día estuve hablando con mi hermana acerca de las células madre y el problema ético que comporta su investigación para el tratamiento de enfermedades.
Al principio, mi hermana no entendía el porqué del debate entre investigar o no en este terreno. A priori, no parece haber ningún inconveniente. Intenté que lo entendiera haciendo un paralelismo con el aborto y en efecto, lo pilló rápido.
De lo que se trata esencialmente es en fijar límites. Lo que me hizo gracia fue lo que me dijo: "al final los límites los ponen los de siempre...". Y la verdad es que estamos de acuerdo en eso.
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